En un escenario de máxima tensión global, la OPEP+ se prepara para una reunión crucial este domingo. Fuentes internas del organismo indican que ocho de sus miembros clave considerarán un nuevo aumento en la producción de petróleo, una medida estratégica diseñada para reaccionar ante la mayor interrupción del suministro petrolero de la historia, provocada por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El eje central de la preocupación radica en el Estrecho de Ormuz, actualmente cerrado debido a las hostilidades. Por esta vía transita más del 20% del crudo mundial, y su bloqueo ha forzado a productores de la talla de Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos a recortar drásticamente su bombeo.
Precios en máximos y producción afectada
El impacto en los mercados internacionales ha sido inmediato y severo. Los precios del crudo de referencia (LCOc1) se han disparado hasta alcanzar los 120 dólares por barril, su nivel más alto en cuatro años. A este panorama se suma la afectación de la producción rusa, que continúa viéndose mermada por constantes ataques con drones a su infraestructura.
En su encuentro previo del 1 de marzo, la alianza ya había acordado una modesta alza de 206,000 barriles por día para abril. Sin embargo, la persistencia del conflicto ha superado las proyecciones iniciales, obligando a los ministros a revisar las cuotas para el mes de mayo con mayor urgencia.
Un mensaje a los mercados
Aunque todavía no existen señales claras sobre la reapertura de Ormuz, el posible acuerdo de este domingo busca enviar una señal de disposición y estabilidad. Si bien el impacto inmediato en el suministro físico podría ser limitado debido al cierre del estrecho, la decisión de la OPEP+ indicaría que los principales productores están listos para inundar el mercado con barriles adicionales en cuanto las rutas logísticas sean seguras. La comunidad internacional permanece atenta a una resolución que podría definir el rumbo económico del segundo trimestre del año.
