Energía

En el Mundial se pierde, se gana o se empata, pero la naturaleza siempre pierde

En el Mundial se pierde, se gana o se empata, pero la naturaleza siempre pierde
  • El próximo Mundial de Futbol podría dejar una huella de carbono de 15 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero, equivalentes a las emisiones de toda una ciudad durante un año, lo que nos obliga a repensar la industria del deporte.

Los grandes eventos deportivos unen al mundo, pero su modelo operativo actual los ha convertido en una fuente masiva de emisiones y degradación ambiental. Es el caso del próximo Mundial de Futbol que se realizará en México, Canadá y Estados Unidos y que generaría una huella de carbono estimada entre 10 y 15 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero (GEI).

Una estimación de Nat5 reveló que esta cantidad de CO2 y GEI es equivalente a las emisiones de un millón de personas durante un año, entre dos y tres millones de autos circulando durante un año o 10 mil estadios llenos de CO2.

En términos generales, durante el mes del Mundial se podría emitir a la atmósfera una cantidad de CO2 y GEI similar a la que genera una gran ciudad durante todo un año.

Estos gases pueden permanecer durante décadas o siglos acumulándose en la atmósfera, contribuyendo a retener el calor, al aumento gradual de la temperatura global y a la alteración de lluvias, océanos, hielo, incendios y eventos extremos.

En la próxima gesta mundialista se esperan 15 millones de visitantes en las ciudades anfitrionas de los partidos con la consecuente presión sobre los recursos naturales locales.

“Con 104 partidos en 16 ciudades de tres países, el Mundial de Futbol 2026 será el más grande de la historia en términos económicos y también el más complejo desde el punto de vista logístico y ambiental. La dispersión geográfica multiplicará los viajes aéreos, la principal fuente de emisiones”, revela el documento técnico De la Huella a la Acción. Guía para la Medición y Transformación Regenerativa de Grandes Eventos Deportivos. El Caso de la Copa del Mundo FIFA 2026.

Huella de Carbono

Los científicos mexicanos de Nat5 explican en este documento que la enorme huella de carbono que dejaría el evento exige una respuesta contundente y sistémica ya que la narrativa de la “compensación” de carbono, “aunque bien intencionada”, ha demostrado ser un enfoque limitado que a menudo se traduce en un mero “impuesto ambiental” en lugar de una inversión estratégica. No se trata solo de carbono, sino de la salud de nuestros ecosistemas, la resiliencia de nuestras ciudades y la legitimidad social de la industria del deporte, añaden.

“La neutralidad de carbono ya no es suficiente. El nuevo estándar es la regeneración: dejar los ecosistemas y las comunidades mejor de lo que los encontramos”, establecen los ecólogos de esta plataforma franco-mexicana.

El informe de 2025 Décarbonons le Football de The Shift Project revela que “solo 1% de los partidos (internacionales) generan 37% de las emisiones del futbol profesional, principalmente por el uso intensivo del avión”.

La conclusión es contundente: la mayor parte de la huella de carbono no proviene de la energía de los estadios ni de los residuos, sino de los desplazamientos. El modelo de negocio que incentiva la globalización de las competiciones choca frontalmente con los límites planetarios. No se trata solo de carbono; es una cuestión de resiliencia, legitimidad y, en última instancia, de la supervivencia del espectáculo deportivo como lo conocemos.

EL FUTBOL, EN RIESGO

La crisis climática es una realidad que afecta todos los aspectos de la vida del ser humano y el futbol no es la excepción. Este deporte enfrenta tres riesgos interconectados derivados de su alta dependencia de los combustibles fósiles. Y de un modelo de crecimiento que ignora los límites planetarios, algo que los expertos de Nat5 llaman Triple Vulnerabilidad

En primer lugar, se encuentran los riesgos físicos para los deportistas que hoy tienen que jugar a temperaturas mucho más elevadas. El cambio climático amenaza directamente la práctica deportiva. Con un calentamiento de más de 4 grados centígrados, la práctica al aire libre sería peligrosa durante dos meses al año en regiones templadas. Olas de calor, inundaciones y sequías ponen en jaque la infraestructura y la salud de los atletas.

En segundo sitio, explica el documento técnico, están los riesgos en las cadenas de suministros. La dependencia del petróleo y el gas expone al sector a shocks inflacionarios. La crisis energética elevó los costos operativos de estadios y el transporte de aficionados, erosionando la accesibilidad al deporte para las familias.

Y, finalmente, en tercer lugar, se ubican los riesgos de transición. Otros sectores como la movilidad, energía y alimentación están acelerando su transición. Si la industria del deporte no se adapta proactivamente, sufrirá las decisiones de otros. Y perderá legitimidad ante una audiencia cada vez más consciente del impacto ambiental.

Cambio de Paradigma

En este sentido, Nat5 propone un cambio de paradigma. Pasar de la contabilidad de la culpa a la creación de valor a través de nuestra plataforma tecnológica. La cual permite a los organizadores, patrocinadores y aficionados ir más allá de la neutralidad y convertirse en agentes activos de la regeneración de los cuatro capitales naturales. Carbono, biodiversidad, agua y suelo.

* Nat5 es la plataforma de certificación de proyectos ambientales número uno del mundo. Un mercado diseñado para personas y organizaciones que buscan realizar compensaciones y contribuciones climáticas de manera responsable, transparente y alineada a criterios ESG.

Para más información, visita https://nat5shift.life/

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