Sergio Pérez regresará a F1 con los debutantes Cadillac la próxima temporada, un fichaje que aporta experiencia, base comercial en las Américas y una figura con gran tracción de marca en mercados hispanos. El anuncio acelera la narrativa de un 11º equipo con respaldo OEM y ambición deportiva real.
Capas deportivas y de negocio
Para Cadillac/Andretti, Pérez ofrece dos cosas: puntos probables en domingos caóticos y un puente comercial hacia patrocinios globales con foco en Norteamérica y LATAM. Deportivamente, su feedback en desarrollo de chasis y correlación túnel-pista es valioso en año de transición reglamentaria. Comercialmente, la base de fans y el atractivo B2B del piloto abren puertas en sectores no endémicos (fintech, telco, consumo) con ROI medible.
Las incógnitas
Construir desde cero en 2026 exige sincronía industrial: instalaciones de PU, supply chain, homologaciones y cultura de equipo. La elección de director técnico, jefe de operaciones y líder de aero definirá la pendiente de aprendizaje. La competencia por talento con proyectos como Audi y Aston Martin encarece el mercado.
Las expectativas
La dupla de pilotos —y su complementariedad de estilos— será clave. También la asociación tecnológica que respalde a Cadillac: la integración PU-chasis en el nuevo marco 2026 puede convertir a un “rookie team” en “disruptor” si acierta temprano. Con Pérez como piedra angular, Cadillac aspira a relevancia deportiva y comercial desde el arranque.
Trayectoria y experiencia al mando de Cadillac
Pérez se une a Valtteri Bottas, otro veterano definido como “piloto de apoyo” en el regreso, formando una dupla con vasta trayectoria: más de 500 Grandes Premios y 106 podios combinados, con seis victorias para Checo y diez para Bottas. Cadillac, respaldado por General Motors, apostó por esta dupla con un contrato plurianual y una clara intención de construir desde cero un equipo competitivo a largo plazo.