Las autoridades de China anunciaron un paso histórico en materia de movilidad aérea al confirmar que la Administración de Aviación Civil del país realizó, la semana pasada, una inspección exhaustiva a diversas empresas que solicitaron licencias para operar los llamados “taxis voladores”. Tras el proceso de evaluación técnica y de seguridad, el organismo determinó otorgar autorización comercial a dos empresas locales para el uso de drones de pasajeros totalmente autónomos.
De acuerdo con la Aviación Civil de China, la decisión se tomó luego de un estudio detallado sobre la confiabilidad de los sistemas de vuelo, los protocolos de seguridad y la capacidad operativa de estas aeronaves no tripuladas. Con la licencia concedida, las compañías podrán utilizar los “taxis voladores” de manera comercial, promocionar el servicio y realizar viajes para los clientes que acudan a sus instalaciones en busca de una alternativa de transporte innovadora.
Las autoridades destacaron que este avance marca el inicio formal de la era de los taxis voladores, no solo para China, sino para el mundo, al tratarse de uno de los primeros países en autorizar operaciones comerciales de este tipo de tecnología. El proyecto se enmarca en la estrategia china de impulsar el desarrollo de la economía de baja altitud, un sector que combina innovación tecnológica, movilidad urbana y sostenibilidad.
Asimismo, se informó que el plan contempla ampliar gradualmente el uso de estos drones de pasajeros a otras regiones del país, con el objetivo de evaluar su desempeño en distintos entornos urbanos y suburbanos. Estas pruebas permitirán medir la efectividad del servicio, su impacto en la movilidad y la aceptación por parte de los usuarios.
Te puede interesar: Skysense apuesta por la IA y almacenamiento energético
Expertos consideran que la autorización de los taxis voladores representa un punto de inflexión en el transporte del futuro, al ofrecer soluciones para reducir la congestión vial y optimizar los tiempos de traslado, aunque subrayan que aún quedan retos regulatorios y de infraestructura por resolver antes de una adopción masiva.
