En un giro inesperado para los mercados de materias primas, el tungsteno se ha consolidado como el activo más dinámico del año, superando con creces el rendimiento de metales tradicionales como el oro. Desde que Pekín implementó controles estrictos a la exportación de productos derivados de este material en febrero del año pasado, los precios han experimentado un asombroso incremento del 550%.
Este material superdenso, componente crítico tanto en equipos de perforación industrial como en armamento antitanque y municiones, ha duplicado su valor en lo que va de 2026. Según el índice de referencia europeo APT de Fastmarkets, el precio actual se sitúa en los 2,250 dólares por tonelada métrica, impulsado por una combinación de restricciones de oferta y un aumento exponencial en la demanda militar.
Escasez y tensiones comerciales
La crisis actual tiene sus raíces en la disputa comercial entre China y Estados Unidos. China, que domina la producción mundial de tungsteno, restringió sus exportaciones, provocando que los envíos disminuyeran un 40% el año pasado. Esta medida ha obligado a los fabricantes globales a competir ferozmente por proveedores alternativos, agotando las reservas disponibles.
George Heppel, vicepresidente de investigación de materias primas de BMO Capital Markets, destacó la excepcionalidad del momento: “En mis 12 años tratando con metales, nunca había visto un mercado tan ajustado como el del tungsteno ahora mismo, salvo quizá el del litio en 2021”.
Impacto del conflicto global
La intensificación de las tensiones en Oriente Medio ha avivado aún más el interés por este metal “de guerra”. A medida que los inventarios se reducen, la urgencia por asegurar el suministro para aplicaciones de defensa ha acelerado las ganancias en las últimas semanas. Mientras el oro lucha por mantener su brillo ante la volatilidad, el tungsteno se posiciona como el nuevo pilar estratégico de la economía global.
