El mercado automotriz en México atraviesa una fase de transición marcada por decisiones de compra más cautelosas y por un entorno geopolítico que influye directamente en la adopción de vehículos eléctricos, de acuerdo con un estudio sectorial sobre hábitos de consumo de movilidad.
El análisis revela que 65% de los encuestados planea adquirir un vehículo en los próximos 24 meses, aunque se observa una recomposición en las preferencias. El interés por los vehículos con motor de combustión interna aumentó a 60%, mientras que la preferencia por autos híbridos y eléctricos descendió a 23%, frente al 32% registrado un año antes. No obstante, la compra de estas tecnologías mantiene una tendencia de crecimiento gradual.
Carlos Zegarra, especialista en manufactura avanzada y movilidad en América Latina, explicó que los consumidores están ajustando sus decisiones ante un entorno complejo. “Hoy el precio, la disponibilidad y la percepción de confiabilidad pesan más que la adopción acelerada de nuevas tecnologías. El reto para la industria no es solo tecnológico, sino también de confianza e infraestructura”, señaló.
Las tensiones geopolíticas se han convertido en un freno adicional. El 40% de los compradores potenciales de vehículos eléctricos está retrasando o reconsiderando su compra debido a factores como cuellos de botella logísticos, aranceles y ajustes en la producción. A ello se suma la limitada infraestructura de carga: 34% identifica la escasez de cargadores públicos y 32% la falta de opciones domésticas. Entre quienes utilizan la red pública, 43% reporta largos tiempos de espera y 37% dificultades para localizar puntos disponibles.
Pese a estos retos, el ahorro económico sigue impulsando el interés por los vehículos eléctricos. Las principales motivaciones de compra son el cuidado del medio ambiente (44%), el costo del combustible (38%) y el bajo mantenimiento (36%).
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El estudio también muestra una reconfiguración de la lealtad de marca y de los canales de venta. Las marcas de Asia Pacífico mantienen una preferencia dominante, mientras que las marcas chinas ganan terreno gracias a precios competitivos y equipamiento digital. En el proceso de compra, aunque la digitalización avanza, el modelo híbrido cobra fuerza: 44% aún prefiere la compra presencial, 28% opta por canales en línea y otro 28% combina ambos.
Finalmente, la seguridad sigue siendo prioritaria. Navegación, protección y mantenimiento encabezan las preocupaciones, mientras que la conducción autónoma genera cautela, con una clara preferencia por niveles básicos de asistencia.
