Un recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente podría llevar a los precios internacionales del petróleo a niveles no vistos en años. De acuerdo con un análisis de JPMorgan Chase, el crudo Brent podría dispararse hasta 120 dólares por barril si se produce una interrupción prolongada de los flujos energéticos a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
El banco advierte que los productores del Golfo Pérsico sólo podrían sostener una producción normal durante unos 25 días en caso de un bloqueo total del estrecho. Posteriormente, la saturación de inventarios obligaría a cierres forzados de producción, con un impacto severo en el suministro global.
Los mercados ya comenzaron a reflejar este riesgo. El lunes, el crudo Brent para entrega en abril subió 8.7%, para negociarse en 79.28 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate avanzó 7.8%, hasta 72.16 dólares, tras confirmarse que fuerzas estadounidenses e israelíes dieron muerte al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, durante una operación militar de alta precisión.
Según reportes, la ofensiva conjunta —denominada “Operación Furia Épica”— empleó bombarderos furtivos B-2 y misiles guiados contra infraestructura crítica iraní, incluidos centros de mando y sistemas de misiles. Casi 50 altos mandos iraníes habrían muerto en los ataques. En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra objetivos israelíes y estadounidenses en el Golfo Pérsico, incluidos emplazamientos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos.
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Aunque el Estrecho de Ormuz no ha sido cerrado formalmente, enfrenta un cierre de facto. El tráfico marítimo se ha reducido alrededor de 70% debido a riesgos de seguridad, cancelaciones de seguros y la suspensión de operaciones por parte de grandes navieras. Más de 200 petroleros con crudo y gas natural licuado han fondeado o desviado su ruta, mientras empresas como Hapag-Lloyd y CMA CGM suspendieron sus tránsitos.
Por Ormuz circulan entre 20 y 21 millones de barriles diarios, cerca del 20% del consumo mundial y casi el 30% del comercio marítimo de petróleo. Cualquier interrupción prolongada en este punto crítico podría detonar un choque energético de alcance global.
