El Gran Premio de Austria 2026 se convirtió en el escenario elegido por la escudería Cadillac para poner en pista su evolución técnica más ambiciosa de la temporada. El monoplaza de Sergio “Checo” Pérez concentró la atención de la parrilla al recibir un paquete integral de diez modificaciones que transformaron desde la carrocería y las entradas de los pontones hasta el difusor, el beam wing y la estructura interna del fondo plano.
El rediseño, enfocado en optimizar la eficiencia aerodinámica y maximizar la refrigeración del motor Ferrari, prometía un salto de calidad. Sin embargo, el fin de semana comenzó cuesta arriba. Los problemas mecánicos mermaron el rodaje desde el viernes: Pérez sufrió contratiempos en ambas sesiones libres, mientras que su compañero, Valtteri Bottas, apenas completó la FP1 debido a un fallo de ensamblaje en la práctica posterior.
Durante la sesión clasificatoria para Cadillac, la distancia de Pérez respecto a los autos de Williams se redujo a menos de 1.4 segundos. Aunque este registro evidenció un progreso al consolidar su ventaja sobre Aston Martin, los resultados finales no cumplieron las expectativas del piloto tapatío en el corto trazado de Spielberg.
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Al analizar el comportamiento de los nuevos componentes, Pérez admitió la complejidad de extraer conclusiones definitivas en un trazado tan singular. “Es difícil comparar, pero en general se siente como un paso adelante. Con la altitud y las características de este circuito, Silverstone nos dará una lectura mucho más clara”, explicó en la zona de medios.
A pesar de la carga aerodinámica ganada, la realidad del cronómetro en una pista tan corta encendió las alarmas del mexicano. “La brecha es considerable; el auto de adelante nos sacó cuatro décimas en un circuito pequeño. Hay mucho por trabajar, pero espero que los cambios en la gestión de neumáticos nos den frutos en la carrera de mañana”, concluyó.
