En un encuentro estratégico de cara a la revisión del T-MEC programada para julio, México y Estados Unidos acordaron este jueves establecer una hoja de ruta para fortalecer la producción manufacturera y blindar las cadenas de suministro regionales contra prácticas comerciales desleales.
La reunión, celebrada en la sede de la USTR, fue encabezada por el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard Casaubón, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. Ambos funcionarios instruyeron a sus equipos técnicos a diseñar opciones específicas que permitan incrementar el empleo y la producción en las dos naciones, priorizando la seguridad económica de América del Norte.
Cadenas de suministro y reglas de origen
Uno de los puntos centrales del comunicado conjunto es el compromiso de limitar el uso de insumos obtenidos mediante competencia desleal. Las delegaciones analizaron las “brechas” existentes en sectores clave y exploraron políticas para solucionarlas. Incluyendo una revisión exhaustiva de las reglas de origen y acciones complementarias de cooperación.
Ebrard señaló que se programará una serie de reuniones frecuentes, tanto presenciales como remotas, para identificar “entregables clave” antes del 1 de julio. Se espera que Canadá se integre formalmente a estas discusiones en etapas posteriores para mantener el carácter trilateral del acuerdo.
Un motor económico de 100 millones de dólares por hora
La relevancia de estas negociaciones queda de manifiesto en las cifras: el T-MEC integra a 500 millones de consumidores. Representando casi el 30% del PIB mundial. Actualmente, el intercambio comercial entre México y EE. UU. genera 100 millones de dólares cada hora.
Desde 2023, México se consolidó como el principal socio comercial de su vecino del norte, destacando que el 40% de las exportaciones mexicanas contienen insumos estadounidenses. En un proceso donde los productos cruzan la frontera hasta ocho veces para añadir valor antes de su venta final.
