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Tipos de refrigerantes usados en la industria alimentaria y sus ventajas

Tipos de refrigerantes usados en la industria alimentaria y sus ventajas

La refrigeración industrial constituye la columna vertebral de la seguridad alimentaria moderna. Desde la poscosecha hasta el consumidor final, la cadena de frío garantiza no solo la preservación de la vida útil de los productos perecederos, sino también el mantenimiento de sus propiedades organolépticas y la inocuidad biológica. Sin embargo, para los ingenieros y gerentes de planta, la selección del refrigerante adecuado ha dejado de ser una decisión puramente termodinámica para convertirse en un equilibrio complejo entre eficiencia energética, cumplimiento normativo ambiental y viabilidad económica operativa.

En el panorama actual de la ingeniería térmica, la dicotomía entre refrigerantes sintéticos y naturales domina la discusión técnica. Mientras que los hidrofluorocarbonos (HFC) tradicionales enfrentan una eliminación gradual debido a su alto Potencial de Calentamiento Global (GWP), los refrigerantes naturales como el amoníaco (R-717), el dióxido de carbono (CO2/R-744) y los hidrocarburos (como el propano R-290) han resurgido como las soluciones definitivas para una industria que demanda sostenibilidad sin sacrificar rendimiento.

La supremacía del amoníaco y la versatilidad de los naturales

El amoníaco ha sido, históricamente, el rey de la refrigeración industrial pesada. Sus ventajas termodinámicas son indiscutibles: posee un calor latente de vaporización excepcionalmente alto, lo que permite el uso de tuberías de menor diámetro y reduce la carga de bombeo. Además, con un GWP de cero y un Potencial de Agotamiento de Ozono (ODP) nulo, es invulnerable a las regulaciones ambientales que castigan a los sintéticos. Técnicamente, los sistemas de amoníaco suelen ofrecer un rendimiento energético entre un 3% y un 10% superior al de sus contrapartes fluoradas, un margen que se traduce en ahorros operativos masivos en plantas de procesamiento de gran escala. Su característica de “auto-alarma” debido a su olor pungente añade una capa de seguridad intrínseca, permitiendo la detección inmediata de fugas mucho antes de alcanzar concentraciones peligrosas.

Por otro lado, el CO2 ha ganado terreno en aplicaciones de baja temperatura y en sistemas en cascada, donde su alta densidad de vapor permite compresores más compactos. Aunque opera a presiones significativamente más altas (transcríticas), su eficiencia en climas fríos y su inocuidad lo hacen ideal para aplicaciones específicas de congelación. Los hidrocarburos como el propano destacan por su excelente miscibilidad con aceites y compatibilidad termodinámica, aunque su inflamabilidad exige protocolos de seguridad rigurosos (diseño ATEX).

Ingeniería de precisión: la respuesta de Mayekawa

En este contexto de exigencia técnica, la tecnología de compresión debe ser capaz de manejar la agresividad de ciertos refrigerantes y las altas presiones de otros. Es aquí donde soluciones de ingeniería avanzada, como las desarrolladas por Mayekawa, demuestran su valor estratégico. La empresa, líder global en refrigeración industrial, ha consolidado su reputación con la Serie WBHE, una línea de compresores reciprocantes diseñada específicamente para abordar la versatilidad que demanda el mercado actual.

La Serie WBHE no es simplemente un equipo de compresión; es una plataforma polivalente. Según las especificaciones técnicas más recientes, estos compresores están diseñados para ser compatibles tanto con refrigerantes naturales (Amoníaco y Propano) como con fluorocarbonos. Esta flexibilidad es crucial para plantas en transición que quizás aún operan sistemas híbridos o que planean migrar a naturales en el futuro cercano.

La robustez de la Serie WBHE se refleja en sus cifras operativas. Con una velocidad de rotación que oscila entre las 800 y 1200 RPM, estos equipos ofrecen una adaptabilidad notable a las fluctuaciones de carga térmica, un escenario común en la industria alimentaria donde los volúmenes de producción varían estacionalmente. Técnicamente, soportan una presión de descarga máxima de 2.36 MPa, lo que los habilita para ciclos exigentes. Además, sus límites de temperatura de descarga son testimonio de su ingeniería de materiales: soportan hasta 120°C operando con Freón o propano, y hasta 140°C con amoníaco, márgenes que garantizan la integridad mecánica incluso bajo estrés térmico severo.

La aplicación práctica de esta tecnología es vasta. Mayekawa ha desplegado la Serie WBHE exitosamente en sectores críticos como la congelación de mariscos y pescados. Donde la velocidad de abatimiento es vital para la estructura celular del producto. Asimismo, son piezas clave en bodegas de conservación de productos agrícolas sensibles como manzanas y papas, donde el control preciso de la humedad y temperatura es mandatorio. Otra aplicación destacada es la fabricación de hielo en escama. Esencial para la industria pesquera, donde el compresor demuestra su capacidad de operar eficientemente en situaciones de baja presión de succión (hasta -0.073 MPa).

Innovación estructural y presencia global

Lo que distingue a la ingeniería de la Serie WBHE son sus mejoras estructurales internas. El diseño incorpora un cierre mecánico avanzado y cojinetes de empuje coaxial y de apoyo, optimizados para reducir la fricción y extender la vida útil del activo. La posibilidad de operar en dos etapas (compound) instalando un interenfriador permite alcanzar ratios de compresión más altos con una eficiencia térmica superior. Ideal para las cadenas de ultra-congelación.

La confiabilidad de esta solución no es teórica. Actualmente, existen más de 15,000 unidades de la Serie WBHE operando alrededor del mundo. Esta cifra no solo valida la tecnología, sino que ofrece a los ingenieros de planta la tranquilidad de contar con una plataforma probada en campo. Con repuestos accesibles y un know-how de mantenimiento establecido. Modelos específicos como el 62WBHE (de dos etapas, 6 cilindros en baja y 2 en alta) ilustran la capacidad de desplazamiento volumétrico masivo. La cual es necesaria para grandes frigoríficos industriales, moviendo hasta 573 m³/hr en la etapa baja.

La selección del refrigerante y el compresor es una decisión sinérgica. No basta con elegir amoníaco por su eficiencia ecológica si el compresor no puede gestionar sus peculiaridades térmicas. Tecnologías como la de Mayekawa cierran esa brecha, ofreciendo la robustez mecánica necesaria para aprovechar al máximo las ventajas termodinámicas de los refrigerantes naturales. Asegurando así una operación alimentaria sostenible, segura y económicamente rentable.

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