Energía

Mantenimiento predictivo en edificios: cuando los datos le ganan al apagón

Mantenimiento predictivo en edificios: cuando los datos le ganan al apagón por Oscar Hernández, Line Manager Retail & Bancos Veolia en México

Mantenimiento predictivo en edificios: cuando los datos le ganan al apagón: Por Oscar Hernández, Line Manager Retail & Bancos Veolia en México

Son las 11 de la mañana de un sábado. La tienda tiene aforo completo. El sistema de climatización falla. En los siguientes 20 minutos, la temperatura sube, los clientes salen y el equipo de operaciones llama a un proveedor de emergencia. Ese escenario tiene, en realidad, un costo que va mucho más allá de la factura de la reparación.

Más allá de que la pregunta relevante sea, cuánto cuesta reparar el equipo cuando falla, la pregunta es cuánto cuesta que falle.

Las tiendas departamentales de gran formato operan 365 días al año, con jornadas de entre 12 y 16 horas diarias. Su infraestructura técnica es parte directa de la propuesta de valor al cliente y del cumplimiento normativo.

El retail es quizá el entorno más exigente dentro del universo de edificios de gran formato, pero los principios que gobiernan su eficiencia operativa aplican con igual fuerza a hospitales, hoteles, oficinas y cualquier activo que no puede permitirse parar.

Sector Retail (Mantenimiento predictivo)

El sector retail consume aproximadamente el 20% del consumo energético total a nivel mundial, con los sistemas de HVAC representando cerca del 40% de ese consumo. En un entorno de tarifas eléctricas al alza y presión creciente por reducir emisiones de GEI, la eficiencia operativa de la infraestructura es un tema estratégico de negocio.

Y sin embargo, muchas cadenas siguen operando bajo la lógica de «arréglalo cuando se rompa». No porque no quieran hacer las cosas mejor, sino porque cambiar ese modelo requiere datos que la mayoría no tiene.

Gestionar la infraestructura de decenas de tiendas bajo un modelo reactivo genera una cascada de costos que rara vez se contabilizan de forma integral. Un sistema de aire acondicionado sucio o descalibrado y/o obsoleto, puede consumir hasta un 30% o más de energía para entregar las mismas condiciones de confort.

Esa ineficiencia simplemente aparece en la factura eléctrica del mes, sin que nadie la atribuya a su causa real. El modelo opuesto al reactivo es, en realidad, el mantenimiento predictivo basado en monitoreo continuo.

La diferencia está en que, en lugar de intervenir cuando el equipo falla o cuando el calendario lo indica, el sistema detecta desviaciones en el comportamiento del activo antes de que se conviertan en fallas.

Más de dos décadas de eficiencia

Desde 2004, Veolia en México opera la infraestructura técnica completa de la cadena de tiendas departamentales más importante del país, en más de 85 sitios a nivel nacional, 30 estados, un único punto de contacto y responsabilidad integral sobre todos los sistemas.

Los resultados acumulados son la mejor respuesta a la pregunta qué significa operar con datos en lugar de con calendario:

La factura eléctrica anual se redujo un 18%, equivalente a 38,495 MWh ahorrados.

La disponibilidad en equipos críticos de climatización, iluminación y transporte vertical se mantiene por encima del 99.95%. Los mantenimientos correctivos cayeron un 30% como consecuencia directa de la migración al modelo predictivo.

Y como resultado de toda esa eficiencia operativa, se evitó la emisión de más de 21,000 toneladas de CO₂.

¿Cómo lo logramos? Operamos con Hubgrade, un sistema de monitoreo en tiempo real que integra datos de consumo, rendimiento de equipos y alertas tempranas de desviación. Su valor está en la capacidad de intervenir antes de que el problema ocurra, detectar que un chiller está empezando a trabajar fuera de su rango óptimo tres días antes de que falle, o ver que el consumo de un sector sube un 12% sin causa aparente y actuar esa misma tarde. La corrección de ineficiencias en tiempo real genera ahorros adicionales de entre el 5% y el 10% sobre el consumo base; cuando se combina con proyectos de mejora planificados a partir del análisis del perfil energético del edificio, ese rango sube al 15%-25%.

Las medidas que lo hicieron posible no fueron extraordinarias: renovación de sistemas de control HVAC, migración a iluminación LED, instalación de bancos de capacitores y gestión unificada con tiempos de respuesta promedio de 20 minutos. Lo extraordinario fue hacerlo de forma sistemática, a escala nacional, durante más de dos décadas.

Cuando presentó estos datos, la pregunta que más escucho es «¿cuánto cuesta implementar esto?». La pregunta correcta es cuánto está costando, cada mes, no haberlo hecho ya. Cada punto porcentual de reducción en la factura eléctrica tiene un valor contable directo. Cada correctivo evitado libera presupuesto y extiende la vida útil del activo. Cada tonelada de CO₂ no emitida cuenta en los reportes ESG que hoy miran los inversores y los reguladores.

El mantenimiento predictivo no es un gasto de infraestructura: es una palanca financiera con retorno medible. Lo que 25 años de operación me han enseñado es que la diferencia entre las organizaciones que lo entienden y las que no, está en si alguien se ha atrevido a preguntar cuánto cuesta el sábado del apagón.

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