La refrigeración industrial juega un rol clave en el desarrollo de los puertos mexicanos, especialmente con proyectos como la consolidación del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y los intensivos planes de modernización para seis puertos estratégicos —incluyendo la meta de convertir a Manzanillo en el líder latinoamericano de movimiento de contenedores— la infraestructura nacional enfrenta un desafío técnico de primer orden. Si bien la narrativa pública se centra en la obra civil y el dragado, el verdadero reto reside en la “cadena de frío” y su integridad termodinámica frente a un aumento exponencial en el volumen de carga perecedera.
El crecimiento portuario sin eficiencia energética es una ecuación destinada al colapso operativo. Según reportes recientes sobre los puertos del Pacífico, el incremento en la demanda amenaza con saturar las capacidades actuales si no se implementan tecnologías que optimicen el consumo eléctrico y garanticen la inocuidad alimentaria. En este contexto, la refrigeración industrial deja de ser un servicio auxiliar para convertirse en un activo crítico de la infraestructura portuaria. Aquí es donde la ingeniería de precisión de empresas como Mayekawa juega un rol determinante, ofreciendo soluciones que responden tanto a la agresividad del ambiente marino como a la variabilidad de las cargas térmicas en los polos de desarrollo.
El desafío de la corrosión y la eficiencia en la interfaz marítima
La primera línea de defensa en la preservación de productos marinos y perecederos ocurre en la interfaz buque-tierra. Las condiciones operativas en los puertos mexicanos, caracterizadas por alta salinidad y temperaturas de condensación elevadas, son letales para equipos convencionales. Mayekawa ha abordado esta problemática con su sistema Chiller RSW (Refrigerated Sea Water), una solución diseñada específicamente para enfriar grandes volúmenes de agua de mar a temperaturas cercanas al punto de congelación (retorno de proceso de 1.5°C y salida de 0°C).
Desde una perspectiva de ingeniería de materiales, el diferenciador crítico de estos equipos es la integración de intercambiadores de calor (condensador, evaporador y enfriador de aceite) fabricados con tuberías de titanio. Este material no solo ofrece una resistencia superior a la corrosión galvánica sin necesidad de ánodos de sacrificio, sino que permite mantener coeficientes de transferencia térmica óptimos a lo largo de la vida útil del equipo.
Además, la tecnología de “Evaporador de Pulverización con Expansión en Seco” representa un salto cualitativo en seguridad y eficiencia ambiental. Este diseño permite operar con una carga de amoniaco entre 5 y 10 veces menor en comparación con enfriadores convencionales de inundación. Para un gestor portuario, esto se traduce en una reducción drástica del riesgo operativo y una alineación con las normativas internacionales de seguridad, manteniendo un Coeficiente de Desempeño (COP) de hasta 4.5 en modelos de gran capacidad como el RSW-250VL.
Redundancia y gestión de carga parcial en polos industriales
Una vez que la carga toca tierra y se integra a los nuevos polos industriales del Corredor Interoceánico, el desafío energético cambia. Los almacenes frigoríficos en zonas portuarias operan bajo regímenes de carga sumamente variables, dictados por la llegada intermitente de buques y la rotación de inventarios. Un compresor operando a carga parcial sin la regulación adecuada es un sumidero de energía.
Para mitigar esto, la ingeniería de compresión ha evolucionado hacia sistemas modulares como el Compresor Tornillo Pack Serie i de Mayekawa. Esta tecnología permite incorporar de dos a cuatro cabezales compresores en un único skid (basamento), lo que otorga una versatilidad inigualable. La función “Auto-Stage” es vital en este escenario: permite una gestión inteligente donde los compresores se activan o desactivan según la demanda real, evitando las ineficiencias típicas de la operación a baja carga.
El sistema de regulación automática de capacidad mediante válvulas solenoides ajusta el rendimiento en etapas de 50%, 75% y 100%. Si consideramos, por ejemplo, el modelo 1160L con refrigerante R717 (Amoniaco), este puede entregar una capacidad de 623,900 kcal/h a 0°C. Sin embargo, la capacidad de modular este output asegura que el consumo eléctrico sea proporcional a la carga térmica real del almacén, un factor decisivo para la viabilidad económica de los nuevos parques industriales proyectados por el gobierno federal.
La ingeniería detrás de la soberanía logística
La visión de un México como plataforma logística global requiere más que voluntad política; exige una infraestructura resiliente. La modernización de puertos como Manzanillo, Lázaro Cárdenas y los del Istmo no puede depender de tecnologías obsoletas que comprometan la eficiencia energética o la calidad del producto.
La implementación de sistemas como el Chiller RSW, con capacidades nominales que alcanzan los 2,258 kW en sus versiones más robustas, junto con la flexibilidad operativa de los compresores Pack Serie i, demuestra que la tecnología necesaria para soportar este crecimiento ya existe.
