La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) hizo un llamado urgente a los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá para iniciar un proceso de diálogo que permita generar, a la brevedad posible, las condiciones necesarias para la extensión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El pronunciamiento ocurre tras la decisión del gobierno estadounidense de no renovar el acuerdo de largo plazo. Según la AMIA, esta determinación de su principal socio comercial “no reconoce el exitoso proceso de integración trilateral” que ha generado importantes beneficios económicos y sociales en la región por más de 30 años.
A través de un comunicado oficial, el organismo industrial lamentó la postura de la Casa Blanca, advirtiendo que este escenario no contribuye a la certidumbre que requiere el sector automotriz. Esta industria ya arrastra afectaciones por casi año y medio debido a los aranceles de la Sección 232, una medida que ha puesto en desventaja competitiva a México frente a otras naciones.
Un pilar para la competencia global
Para la AMIA, el T-MEC se ha consolidado como un pilar fundamental que permite a los tres países competir eficazmente en el mercado global, siendo el sector automotriz un ejemplo claro del éxito de dicha integración productiva.
A pesar de la preocupación, la asociación subrayó que el anuncio de Washington no implica el fin inmediato del tratado comercial. Por el contrario, obliga a las naciones socias a abordar de manera efectiva la serie de temas comerciales y técnicos que preocupan a Estados Unidos.
Disposición al diálogo
La organización reiteró su total disposición para colaborar estrechamente con el gobierno mexicano en este proceso. El objetivo primordial es que cualquier mesa de diálogo genere respuestas aceptables y de mutuo beneficio para las tres partes involucradas.
Finalmente, la industria automotriz instó a los mandatarios a activar los canales de negociación, ya sea aprovechando el esquema de revisiones anuales por 10 años establecidas en el propio tratado, o mediante cualquier otro mecanismo acordado. La meta final radica en resolver los desacuerdos vigentes, preservar la integración trilateral y asegurar el libre comercio en la región.
