Saudi Aramco, la mayor petrolera del mundo, está redefiniendo su papel en el escenario global al consolidar una ambiciosa estrategia de diversificación. A través de su brazo de capital riesgo, Aramco Ventures, la compañía está inyectando miles de millones de dólares en sectores de vanguardia, con la Inteligencia Artificial (IA) y la sostenibilidad como pilares fundamentales de su transformación.
La IA como motor de eficiencia
Aramco Ventures, que gestiona activos por 7,500 millones de dólares, ha colocado a la IA en el centro de sus operaciones. Según Mahdi Aladel, director ejecutivo de la firma, la mayor parte de sus inversiones se dirigen actualmente a startups de tecnología avanzada. El objetivo es doble: obtener rentabilidad financiera e impulsar una industria local de IA que optimice procesos críticos, desde la exploración y producción hasta la ciberseguridad.
Amin Nasser, CEO de Aramco, destacó que el uso de estas tecnologías ya genera ahorros significativos en costos de perforación y mantenimiento. De hecho, la empresa proyecta que la IA y otras herramientas avanzadas habrán generado un valor tecnológico realizado de hasta 5,000 millones de dólares para el cierre de 2025.
Soberanía digital y sostenibilidad
Para respaldar este ecosistema, Aramco formalizó una alianza con Microsoft para utilizar la plataforma Azure bajo estrictos controles de soberanía digital y residencia de datos. Este acuerdo busca que la infraestructura digital crítica de Arabia Saudí permanezca bajo jurisdicción nacional, alineándose con la Visión 2030 del Reino.
En paralelo, la firma prioriza tecnologías bajas en carbono, incluyendo hidrógeno, amoníaco y captura de carbono. Entre sus proyectos clave destaca la planta de hidrógeno verde en el megaproyecto NEOM y la colaboración con Siemens Energy en la captura directa de aire. Con inversiones adicionales en robótica y fintech, Aramco busca trascender el petróleo, apostando por soluciones que permitan ejecutar sus procesos de forma más rápida, segura y sostenible.
