La industria de la electromovilidad en México atraviesa por una etapa de profunda diversificación industrial. Aunque la producción de vehículos eléctricos de batería muestra un ajuste frente al dinamismo de años anteriores, las inversiones relacionadas con la electrificación continúan avanzando con firmeza en distintas regiones del país y en segmentos especializados de la cadena automotriz.
De acuerdo con el informe Mapeo de Electromovilidad en México 2026, durante el primer semestre de 2026 se identificaron inversiones por aproximadamente 2,070.9 millones de dólares en proyectos vinculados a este sector. Estos recursos se distribuyen en al menos 27 anuncios, ampliaciones, inauguraciones o inicios de operaciones que abarcan desde nuevas líneas de ensamble hasta infraestructura de carga.
Liderazgo de Nuevo León y el Bajío
Kia México encabeza la lista de los anuncios más significativos con una ampliación de 600 millones de dólares en Pesquería, Nuevo León, destinada a la instalación de nuevas líneas de ensamble de vehículos eléctricos. Este proyecto refuerza al estado como uno de los polos más activos para la electromovilidad, consolidando un corredor industrial de alta densidad en municipios como Apodaca, Juárez, Monterrey, Santa Catarina y San Nicolás de los Garza.
Por su parte, la infraestructura de carga ha ganado un peso sin precedentes dentro del ecosistema nacional. Destaca el proyecto de Invisible Urban Charging/ATX, con una inversión estimada de 500 millones de dólares para instalar 38 cargadores en la Ciudad de México, el Estado de México y la región del Bajío, marcando un cambio clave hacia la habilitación del mercado interno y los servicios energéticos urbanos.
Profundidad tecnológica en la cadena de suministro
La nueva oleada de capitales demuestra que México está captando inversiones que van más allá de la manufactura tradicional, avanzando hacia componentes críticos. Entre los proyectos destacados se encuentran DH Autoware, con 167 millones de dólares en Apodaca para la producción de tarjetas madre de sistemas electrónicos; LS Cable & System, que destinará 156.8 millones de dólares en Corregidora, Querétaro, para arneses de alto voltaje; y LT Precision, que inició operaciones en Mexicali, Baja California, con 143 millones de dólares orientados a componentes de baterías.
Esta diversificación confirma que, si bien la producción de unidades finales experimenta pausas temporales, la cadena de proveeduría nacional sigue creciendo y especializándose para robustecer el papel de México en la electrificación automotriz de Norteamérica.
