Alimentos y Bebidas

Almacenamiento industrial de alimentos fermentados

Almacenamiento industrial de alimentos fermentados

La fermentación vegetal vive un momento de expansión y sofisticación que exige rediseñar el almacenamiento posfermentación con criterios industriales: control térmico fino, segregación de cultivos, higiene de procesos y trazabilidad.

El crecimiento del mercado de fermentados a base de vegetales ha impulsado innovaciones en procesamiento y conservación, y coloca la estabilidad físico-química y microbiológica como prioridad operativa para garantizar textura, acidez y seguridad del producto terminado.

Parámetros críticos: temperatura, tiempo y estabilidad

Durante la fermentación primaria, pequeñas variaciones térmicas cambian el curso del proceso. Para col fermentada, rangos de 21–23 °C logran una fermentación completa en 2–4 semanas; a 15–18 °C el tiempo se extiende hasta seis semanas. Por debajo de 15 °C el proceso puede no completarse y por encima de 26 °C aumenta el riesgo de ablandamiento y defecto sensorial. Concluida la fermentación, almacenar el producto bien cerrado en refrigeración permite conservarlo durante varios meses, con calidad y seguridad. Estas pautas —basadas en investigación y guías de extensión universitaria— definen el mapa térmico que una planta debe respetar para reproducibilidad y cumplimiento.

Segregación y control ambiental para evitar contaminación cruzada

La coexistencia de cultivos distintos —vegetales, bebidas probióticas, masas madre— favorece contaminaciones cruzadas por levaduras y bacterias si no se segmentan los flujos. La operación de piso recomienda separar físicamente las familias de fermentos, mantenerlos lejos de la luz directa. Y asignar recintos con set points acordes a su naturaleza: vegetales en proceso alrededor de 18 °C; bebidas probióticas cercanas a 21 °C.

La posfermentación y maduración prolongada se benefician de ambientes frescos, oscuros y estables; los encurtidos sumergidos pueden conservarse largo tiempo en sitio fresco y oscuro, pero la textura es más crujiente cuando se consumen en el primer mes.

Refrigeración posfermentación: detener la cinética sin perder calidad

El objetivo del almacenamiento posfermentación es frenar la actividad microbiana beneficiosa sin dañar atributos sensoriales. Para vegetales fermentados envasados, la cadena de frío en el rango de 0–4 °C minimiza reacciones residuales y preserva crocancia; para bebidas probióticas azucaradas, la refrigeración evita sobrecarbonatación por consumo continuo de azúcares. Salsas, pastas y condimentos logran vida de anaquel de 3–6 meses bajo frío; algunos productos pueden congelarse en envases apropiados sin comprometer seguridad. En todos los casos, la uniformidad térmica y la ausencia de picos de temperatura son determinantes para frenar la cinética sin generar sinéresis ni deformación de envases.

Exigencias industriales: seguridad, higiene y eficiencia energética

A escala industrial, el almacenamiento de fermentados demanda:

1) Cámaras con estratificación térmica mínima y distribución homogénea del aire.

2) Materiales y sellos compatibles con ácidos orgánicos.

3) Manejo de dióxido de carbono y presiones internas en productos carbonatados.

4) limpieza y desinfección que no dejen residuos que afecten el pH.

5) Redundancia fría para no romper la cadena en mantenimientos o picos de carga.

Además, la eficiencia energética y la huella de refrigerante se han vuelto variables estratégicas de costo y cumplimiento ambiental.

Solución Mayekawa: chiller de propano microcanal para almacenamiento de fermentados

Para responder a estos retos, una arquitectura sobresaliente es el chiller de propano (R-290) con condensador microcanal de Mayekawa, diseñado para procesos de alimentos y bebidas. Se trata de un equipo de baja carga de refrigerante natural —Propano con Potencial de Agotamiento del Ozono igual a 0 y Potencial de Calentamiento Global igual a 3— que ofrece alta eficiencia estacional y operación estable en climas cálidos. Integra dos compresores alternativos semiherméticos y dos circuitos independientes, evaporador a placas soldadas, control electrónico de seguridad específico para refrigerantes inflamables, y variadores de frecuencia para modular de 25% a 100% de capacidad.

La condensación por aire elimina la necesidad de torres, reduce consumo de agua y simplifica el emplazamiento. El condensador microcanal permite hasta 50% de reducción de carga de refrigerante, menor peso y mejor transferencia térmica, con paneles de control microprocesados para un gobierno preciso del set point.

En capacidades típicas de 50–100 toneladas de refrigeración, con caudales y dimensiones adaptables al layout de cámaras y líneas de proceso, este chiller se integra como corazón de lazo secundario con solución glicolada para cámaras de 0–4 °C, cuartos de maduración y áreas templadas de 18–23 °C durante fermentación activa.

Diseño recomendado de la cadena de frío con Mayekawa

Un diseño de referencia para una planta de vegetales fermentados y bebidas probióticas puede estructurarse en tres niveles térmicos alimentados por el chiller de propano de Mayekawa:

Zona de fermentación controlada (18–23 °C): suministro por serpentines y unidades manejadoras con control de humedad, evitando radiación solar directa y con renovación de aire calculada para evacuar dióxido de carbono en bebidas.

Cámaras de posfermentación y almacenamiento corto (0–4 °C): estabilización de acidez y textura; reducción de velocidad de fermentación; prevención de sobrepresión en bebidas.

Almacenamiento prolongado y logística: cámaras frías oscuras para encurtidos y acondicionamiento de bebidas previo a despacho, con uniformidad térmica y monitoreo continuo.

La modulación de capacidad del chiller de Mayekawa mantiene eficiencia a carga parcial, clave en plantas con demanda variable por batch. Asimismo, la filtración del aire de condensación mediante pantallas lavables simplifica mantenimiento y protege el desempeño en entornos polvosos de proceso. La baja carga de R-290 reduce el inventario de refrigerante y el riesgo ambiental. Mientras que los sistemas de seguridad y los componentes eléctricos específicos para propano aportan cumplimiento y tranquilidad operacional.

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