Energía

CIAL Insights: Conflicto en Medio Oriente sacude mercados y economía mexicana

Mezcla mexicana roza la barrera de 100 dólares; gana 56% desde el inicio de la Guerra

CIAL dun & bradstreet, compañía líder en soluciones y análisis avanzado de datos, presenta la información más relevante sobre las dinámicas económicas de México y la región, en una nueva edición de su monitor económico CIAL Insights.

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, que derivaron en la muerte del líder Ali Khamenei y otros funcionarios, provocaron una inmediata reacción en los precios del petróleo. Las tensiones en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial, generaron un fuerte “cuello de botella” energético. Al 6 de marzo, el Brent superó los 93 dólares por barril, el WTI rondó los 91 dólares y la mezcla mexicana alcanzó casi 84 dólares, con incrementos semanales de hasta 35.6%. De prolongarse el conflicto, los precios podrían acercarse a los 150 dólares, con efectos inflacionarios globales.

El impacto se extendió a los mercados financieros. Los commodities como gasolinas y gas natural también subieron, mientras los índices bursátiles retrocedieron. El Dow Jones cayó 3.01%, la Bolsa Mexicana de Valores perdió 5.74% y España retrocedió 7.01%. En Asia, Tailandia e Indonesia bajaron cerca de 8%. Las monedas emergentes se depreciaron: el peso mexicano cerró en 17.80 por dólar, con una pérdida semanal de 3.34%, y el real brasileño retrocedió 4.99%.

En el mercado interno, las ventas de vehículos reflejaron la incertidumbre. Mientras, en febrero se comercializaron 118,297 unidades, una baja de 0.3% anual, tras dos meses de alzas. En el primer bimestre se vendieron 250,076 vehículos, el nivel más alto en la historia para ese periodo, con un avance de 4.4% anual. Para 2026 se estima un total de 1.60 millones de unidades, apenas por debajo del máximo histórico de 2016.

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La inversión comienza a mostrar pequeñas señales de recuperación. En diciembre avanzó 0.49% mensual, con la construcción creciendo 4.1% anual, su mejor desempeño desde julio de 2024. La inversión privada subió 2.3% anual, mientras la pública moderó sus caídas. Sin embargo, en todo 2025 la inversión se contrajo 6.7%, con la privada en -4.4% y la pública en -18.9%. Para este año se espera un repunte de 3.8%, condicionado a la revisión del T-MEC y factores externos.

El vínculo entre inversión y crecimiento económico es claro. Cada año se incorporan 1.2 millones de personas al mercado laboral, lo que exige un crecimiento cercano al 4% anual y una inversión de al menos 8% anual. Durante 1941–1981, la inversión pasó de 9% a 27% del PIB, con un crecimiento económico de 6.2% anual y empleo formal en expansión. Desde 1983, la inversión se estancó en torno al 22–24% del PIB, el crecimiento bajó a 1.8% anual y el empleo informal superó el 54%. La conclusión es contundente: sin inversión, no hay crecimiento sostenible.

En conjunto, los indicadores muestran que México enfrenta un doble desafío: la presión externa de un entorno geopolítico volátil y la debilidad interna de su inversión y crecimiento. El país necesita recuperar dinamismo productivo y fortalecer la inversión para absorber a su población laboral y sostener el desarrollo. La revisión del T-MEC y la estabilidad macroeconómica serán claves para transformar la coyuntura en una oportunidad de competitividad y crecimiento.

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